cuento: la anciana amable

Cuentan que había una familia de cinco personas, pasando el día en la playa. No había mucha gente, y los niños estaban jugando y haciendo castillos de arena a orillas mar. De pronto, ven que llega una señora de mucha edad, con los cabellos blancos y un vestido viejo y remendado. La anciana iba diciendo palabras entre dientes, mientras recogía cosas del suelo y las colocaba en una bolsa que llevaba.

 

Los padres llamaron rápidamente a los niños a su lado y les dijeron que no se acercaran a aquella señora. Los tres niños, lo hicieron así. Y se quedaron al lado de sus padres.

 

Cuando la señora mayor pasó cerca de ellos, mientras continuaba recogiendo objetos del suelo, dirigió una mirada y una sonrisa a la familia. Sin embargo, ninguno de los cinco, ni los padres ni los hijos le devolvieron el saludo.

 

Unas semanas más tarde, supieron que aquella señora, ya mayor, se dedicaba hacía años a recoger los cristales que encontraba en la playa. De esta forma, contribuía a que los niños no se hicieran heridas en los pies.

 

Conviene apreciar las aportaciones que se hacen, aunque sean pequeñas, y que contribuyen a hacer más agradable la vida de los demás. No siempre sabemos apreciar las sencillas aportaciones de personas también sencillas.

 

Los prejuicios no nos llevan a ninguna parte.